EL AUTOR

ISMAEL GARZÓN TRIANA

Nuestro gran Maestro y fundador de los Estudios Astrales Espirituales Universales Ante DIOS, Ismael Garzón Triana, nació el 16 de abril de 1920 en la finca Primavera, de la vereda Kay, municipio de Ibagué (Tolima), y falleció el 29 de agosto de 1970. Sus padres fueron Cayetano Garzón y María de la Paz Triana.

En abril de 1962, en la ciudad de Cali, el Maestro inició la escritura de la Obra. Posteriormente, el 27 de junio de 1965, en Flandes, fundó oficialmente los Estudios. Entre los años 1962 y 1970 se desarrolló una serie de acontecimientos que lo llevaron a organizar formalmente los Estudios para dar vida y amparo a la Obra titulada “Estudios Astrales Espirituales Universales Ante DIOS”. De esta manera, el 14 de enero de 1970 se obtuvo la personería jurídica, quedando conformada la Asociación de los Estudios Astrales Espirituales Ante DIOS.

Fue un hombre que vino a someterse a las leyes de una encarnación en el plano terrestre, con el fin de dejar al mundo el conocimiento de la verdad y de las leyes espirituales. Un ser de profundo amor a DIOS y a toda la creación, pero también de firmeza y templanza cuando las circunstancias lo exigían.

A través de su vida —en pensamiento, palabra y obra— el Maestro Ismael dio testimonio de la Verdad enviada por el Padre Supremo, mostrando al mundo espiritual y corporal el camino del perfeccionamiento de los espíritus que habitamos la Tierra. Enseñó el retorno a las Leyes Espirituales mediante el sometimiento consciente a las leyes infinitas del Creador, tal como lo dejó consignado en sus escritos.

A lo largo de su existencia, dio vida a la Obra mediante su ejemplo de rectitud y comportamiento íntegro, conforme lo exige la Ley de DIOS para cumplir los mandatos divinos. En su entrega fiel se manifiesta el testimonio de un espíritu que lucha por alcanzar el verdadero sentido de la unidad.

Este camino espiritual, enmarcado en los más elevados principios y cimentado en valores como el respeto, el amor, la rectitud y la entrega —tal como lo enseñó en la Obra y en su propia vida— orienta al ser humano hacia la búsqueda constante de la virtud.

En su enseñanza se destaca el alto grado de compromiso que el ser humano debe asumir con la voluntad de DIOS en la Tierra, procurando siempre el cumplimiento de la verdad en todos los ámbitos de la vida. Asimismo, resalta la necesidad de despertar la fuerza de voluntad y la sabiduría para cumplir la Ley escrita bajo los principios universales de Paz, Amor y Justicia.

Su legado debe perdurar en el tiempo como una Obra de Luz y Verdad que guía el retorno a las Leyes Divinas y al conocimiento verdadero de DIOS. Toda su enseñanza está destinada a la práctica permanente en la vida cotidiana, buscando la restauración del “mundo espiritual y corporal”.

Es recordado como un hombre que luchó por cumplir y hacer cumplir la verdad conforme a las Leyes Universales, firmemente comprometido con su misión de consignar por escrito las Leyes de DIOS.